Un trabajo de fin de grado denuncia la ausencia de músicos ciegos en las orquestas

Un trabajo de fin de grado denuncia la ausencia de músicos ciegos en las orquestas

MADRID, 17 (SERVIMEDIA)

Francisco González ultima su Trabajo Fin de Grado (TFG) para concluir sus estudios de viola en el conservatorio superior de Aragón y, según declaró a Servimedia, su sueño es entrar a formar parte de una orquesta y desarrollar su arte junto a los demás compañeros.

El joven cree en sus posibilidades –ya ha sido admitido en un máster en interpretación–, pero teme que en su carrera profesional falte una experiencia enriquecedora: el contacto con músicos ciegos.

De esto precisamente trata su Trabajo Fin de Grado, para cuya elaboración ha hablado con profesores, estudiantes con discapacidad visual, músicos y directores.

González, que tuvo una profesora de piano ciega «buenísima» cuando empezaba en el conservatorio de Puertollano , asegura haber conocido a intérpretes ciegos «excelentes».

Sin embargo, «en España no hay ninguna orquesta inclusiva» donde estas personas toquen junto a los demás, lamenta. «Y en el mundo son una rara excepción».

En su opinión, esta ausencia se debe a múltiples factores. «Para empezar, muy pocos estudiantes ciegos llegan al Conservatorio Superior», explica, «pues faltan muchas adaptaciones y los alumnos se encuentran con barreras muy difíciles de superar».

«Según las personas entrevistadas para mi trabajo, sí se les concede tiempo extra para responder los exámenes teóricos, pero no hay nada a la hora de ayudarlos con la técnica o con la interpretación», abunda.

A su juicio, «a muchos profesores les falta formación específica sobre el tema y es que se encuentran con que no saben bien cómo enseñarles».

A esta falta de demanda inicial se suma «la discriminación laboral» en las orquestas , destaca González. De hecho, la mayoría de los alumnos que logran concluir sus estudios de música se decantan por ‘instrumentos solistas’ como el piano, la guitarra o el canto, o bien por la docencia.

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«En definitiva, donde no tengan que interactuar con otros intérpretes», resume, pues «de nuevo existen muchos prejuicios sobre su capacidad de integrarse en grandes formaciones».

RECURSOS

Este es uno de los principales puntos que aborda el trabajo que Francisco presentará en septiembre bajo el título ‘Recursos para la integración laboral de las personas con discapacidad visual, la batuta áptica’.

En él, destaca la existencia de la ‘batuta áptica’ (similar a la convencional pero rematada en una suerte de cuadrado en lugar de la forma de lágrima habitual) como solución tecnológica a la participación de músicos ciegos en las orquestas.

Se trata de una batuta que el director mueve exactamente igual», aclara, pero cuyo extremo «envía unas vibraciones a una especie de banda magnética que el músico ciego se coloca en la muñeca».

Estas vibraciones varían en función del movimiento de la batuta, a fin de que el músico sepa si ha de acelerar o retardar su ejecución, cuándo entra una sección nueva, etc.

«Esto ya es cuestión de ensayo y de aprender a compenetrarse con el director y con el resto de compañeros», prosigue González, con la gran ventaja de que todos los músicos, con y sin discapacidad visual, pueden seguir los mismos movimientos del director a la vez.

La batuta áptica se ha probado ya con éxito en orquestas de cámara de Reino Unido y de Corea del Sur, y desde 2020 se comercializa a nivel internacional.

«Queda el reto de su difusión y de su extensión a las orquestas sinfónicas», indica González, pero «los resultados son muy prometedores».

En su opinión, lo que más falta hace ahora es que músicos y directores la conozcan y se familiaricen con ella».

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Es un avance que «puede ayudar a romper prejuicios sobre la integración laboral de los músicos ciegos en las orquestas», defendió.

Abriría una vía laboral muy importante, puntualizó, y «acabaría con la creencia, todavía hoy extendida, de que es mejor que las personas ciegas estudien música en centros especializados o que toquen en agrupaciones exclusivas de ciegos».

«Eso no es inclusión, y ni es bueno para ellos ni tampoco para nosotros, que nos podemos perder unos músicos excepcionales».

González también resalta en su trabajo los logros en tiflotecnología, con programas informáticos que convierten al Braille las partituras en tinta, y todo el desarrollo de la musicografía en este sistema de lectoescritura.

Suponen una ayuda muy importante para los estudiantes ciegos, y afirmó que a veces, «profesores y directores piensan que todo es mucho más difícil de lo que en realidad es».

«Poco a poco tenemos que ir rompiendo prejuicios, para que ninguna vocación se pierda por el camino». La Música, los que nos dedicamos a ella y todos los que la disfrutan ganaremos con ello», concluyó