No más efectivo que mil euros

Esa es la cifra que desde el pasado 11 de julio puede utilizarse en efectivo para pagar en cualquier empresa o establecimiento.

Atendiendo a los últimos movimientos legales para el control del fraude, el Gobierno ha aprobado y publicado la ley 11/2021 de 9 de julio de Medidas de Prevención y lucha contra el Fraude Fiscal, rebajando el límite general de pagos que existía hasta entonces y que se situaba en 2500€ hasta los 1000€ actuales que se podrán percibir pese a que la operación hubiera sido concertada con anterioridad a la aprobación de la norma.

Esto significa que, siempre que se actúe en calidad de empresario o profesional, no se podrá recoger o facturar sin que sea vía transferencia – para control bancario y de Hacienda – de trabajos por encima de los mil euros.

Tal como se ha publicado en el BOE,

«1. No podrán pagarse en efectivo las operaciones, en las que alguna de las partes intervinientes actúe en calidad de empresario o profesional, con un importe igual o superior a 1.000 euros o su contravalor en moneda extranjera. No obstante, el citado importe será de 10.000 euros o su contravalor en moneda extranjera cuando el pagador sea una persona física que justifique que no tiene su domicilio fiscal en España y no actúe en calidad de empresario o profesional».

¿Qué va a suponer esta nueva ley?

Básicamente que las transacciones en moneda serán mucho más controladas y por importe mucho menores, lo que, como está empezando a suceder, significará menos dinero físico y mucho más digital ya que las transacciones deberán realizarse por vía bancaria y dejando registro de las mismas.

Esto ha llevado, en la actualidad, a que ya no se emitan, por ejemplo, billetes de 500 euros nunca más, aunque quien posea alguno seguirá pudiendo utilizarlo ya que no está fuera de circulación – por el momento – sino de emisión.

De hecho, atendiendo a los últimos estudios, son los de 50 los billetes que más se utilizan entre la sociedad, seguidos por los pequeños. Ni los de 100 ni los de 200 son tan habituales. De hecho, se espera que poco a poco vayan también desapareciendo de la circulación habitual.