Los ministros de Cultura de la UE se comprometen a que la cultura se considere un «bien público esencial» y un «bien público mundial»

Los ministros de Cultura de la UE se comprometen a que la cultura se considere un «bien público esencial» y un «bien público mundial»

MADRID, 26 (SERVIMEDIA)

Los ministros de Cultura de la UE aprobaron este martes la denominada ‘Declaración de Cáceres’ que, impulsada por la Presidencia española del Consejo de la UE, recoge el compromiso de los 27 para que la cultura se considere un «bien público esencial» y un «bien público mundial al más alto nivel político».

Lo anunció el ministro de Cultura y Deporte en funciones, Miquel Iceta, tras la celebración de la reunión informal de ministros de Cultura de la UE que se celebra en Cáceres con motivo de la Presidencia española del Consejo de la Unión Europea.

En su enunciado, el texto contiene una condena «sin matices» de «la agresión injustificada de Rusia contra Ucrania, su pueblo y su identidad cultural».

Iceta subrayó que la ‘Declaración de Cáceres’ ilustra que «Europa se fundamenta en unos valores, en una historia y en una cultura, y merece la pena que todos hagamos el esfuerzo de forzar esa vertiente europea de la cultura en toda la extensión». A su juicio, esta declaración tiene como objetivo «hacer cultura y hacer Europa».

Los ministros de Cultura de la UE sellaron un compromiso para «trabajar por que la cultura sea un elemento crucial de las políticas en favor de sociedades pacíficas, justas e igualitarias», ya que la cultura «juega un papel esencial en la construcción de sociedades democráticas y en el desarrollo personal de la ciudadanía: la cultura es esencial para lograr sociedades más sanas, justas, críticas, libres, tolerantes, integradoras e igualitarias».

El texto afirma la necesidad de «trabajar para que la cultura sea reconocida en sí misma como un nuevo objetivo de desarrollo sostenible» en la próxima revisión de la Agenda 2030.

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La ‘Declaración de Cáceres’ tiene como objetivo que sea la UE la que «asuma y abandere el liderazgo mundial del trabajo que tenga como meta garantizar el acceso universal a la cultura, independientemente de las circunstancias geográficas, políticas, idiomáticas, educativas o de la propia herencia cultural de cada individuo».