Antonio Muñoz Molina lamenta que «la cultura es la única industria que tiene que justificar su legitimidad»

Antonio Muñoz Molina lamenta que «la cultura es la única industria que tiene que justificar su legitimidad»

MADRID, 26 (SERVIMEDIA)

El escritor ubetense Antonio Muñoz Molina deploró este miércoles que la industria cultural sea la «única» que tenga que «justificar su legitimidad», a pesar de que «contribuye a la riqueza y al bienestar común», mientras que «nadie pone en duda a otros sectores».

Lo dijo en el discurso con que agradeció la concesión del Premio Cedro 2023, un galardón que recogió en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, coincidiendo con la conmemoración del Día Mundial de la Propiedad Intelectual, en el marco de un acto en el que participaron la subsecretaria del Ministerio de Cultura, María Pérez Sánchez-Laulhé; la directora general del Libro y Fomento de la Lectura del Ministerio de Cultura y Deporte, María José Gálvez; el viceconsejero de Cultura, Turismo y Deporte de la Comunidad de Madrid, Daniel Martínez; el director general de Bibliotecas, Archivos y Museos del Ayuntamiento de Madrid, Emilio del Río; y el presidente del Centro Español de Derechos Reprográficos (Cedro), Daniel Fernández.

La ceremonia, presentada por la periodista Pepa Fernández, contó con la emisión de un vídeo en el que la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, agradeció a Muñoz Molina su «defensa honesta de los derechos de autor y de la propiedad intelectual» y que haya construido a través de su obra «un puente de memoria que nos transporta del legado literario de nuestros clásicos a la literatura del siglo XXI».

En su alocución de agradecimiento, Antonio Muñoz Molina reivindicó la «dignidad del trabajo» de todas las personas que se dedican a la defensa de los derechos de autor y de la propiedad intelectual.

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También lamentó que «la industria cultural es la única que tiene que justificar su legitimidad» –»nadie pone en duda a otros sectores», precisó-, para reseñar que «la cultura contribuye a la riqueza y al bienestar común», como lo atestigua que «en Europa tiene una importancia enorme, pero en España es estratégica».

Por su parte, Daniel Fernández realzó la «militancia» de Antonio Muñoz Molina en favor de la defensa de la propiedad intelectual. «Has señalado públicamente la importancia del escritor, de la literatura y de la lectura para la sociedad; has denunciado el perjuicio que supone para la sociedad despojar a la cultura de sus derechos; y has defendido el valor de la propiedad intelectual», le transmitió.

A su vez, María Pérez Sánchez-Laulhé defendió que el Gobierno de coalición «ha sido el primero en considerar las políticas culturales como bienes públicos de carácter preferente, aprobando el mayor presupuesto político cultural de la historia» y añadió que la creación de la Oficina Pública Española de Derechos de Autor y Conexos permite «mejorar la regulación de la propiedad intelectual, actualizándola al nuevo entorno digital, a los nuevos hábitos culturales y a las necesidades de sostenibilidad del sector».

Del mismo modo, María José Gálvez indicó que «propiedad intelectual y creación son dos caras de la misma moneda, por lo que la adecuada protección de la primera es indispensable para la supervivencia de la segunda».

Por otro lado, Daniel Martínez saludó «la trayectoria de un autor profundamente comprometido con las letras españolas y que durante su larga carrera profesional ha conseguido ganarse el respeto del mundo de la cultura, del periodismo y también de la política».

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Por último, Emilio del Río expuso que «el valor de una sociedad se mide por la dignidad con la que trata a sus creadores» y aseveró que «sin derechos de autor no hay autores, sin autores no hay cultura. Con cultura somos más libres, más fraternales y más iguales».